
Todos enchufados
Junio 15, 2008
Si de algo no hay duda es que Internet llegó para “sacudir” las comunicaciones y para romper paradigmas que hasta antes de su llegada se creían impensables. Los medios de comunicación, sobre todo la prensa, vieron cómo la red transformó su hacer en el sentido que dio la palabra a quienes antes sólo recibían mensajes y esto los llevó a pensar en una manera diferente de emitir sus mensajes y establecer nuevos vínculos con sus públicos.
Al respecto, Jesús Martín-Barbero decía que “lo que la trama comunicativa de la revolución tecnológica introduce en nuestras sociedades no es tanto una cantidad inusitada de nuevas máquinas sino un nuevo modo de relación entre los procesos simbólicos -que constituyen lo cultural- y las formas de producción y distribución de los bienes y servicios” (1).
Claro está que antes de llegar a la gran revolución de la red, la televisión y la radio también marcaron su momento e hicieron que la prensa introdujera elementos que la hiciera más atractiva y dinámica en su información.
Definitivamente la introducción del computador como medio de trabajo de los periodistas fue ese gran acercamiento a esto que hoy conocemos como el cibermedio. Si bien es preciso señalar que con Internet la hipertextualidad, la interactividad, la multimedialidad y el asincronismo tomaron un protagonismo clave y le dieron forma, se hace necesario añadirle que al periodista le fue necesario adaptarse a otro entorno en el que se borraron las paredes físicas (2).
“Igual que cualquier otro gremio que se enfrenta a una revolución tecnológica, el periodismo se ofusca. Quiere creer que con que se proporcione a Internet un puesto suplementario bastará para que los mismos medios de comunicación de masas ocupen un lugar alrededor de la mesa de la información y jueguen la misma partida delante de una audiencia muda”. (3)
Pero el medio se ha encargado de demostrar que fue más allá de lo esperado, de sorprender no sólo con la simple “colgada” de información, sino de abrir esos espacios para hacerlo un medio masivo y ciento por ciento participativo. “La mundialización es también la mundialización de los medios de comunicación masiva, de la comunicación y de la información”. (4)
De todos
Y es por esta misma razón que esas puertas abiertas al otro, al que no tenía el dominio de la palabra ni de la información, se pasa de plano y empieza a descubrir el encanto de comunicar, de opinar, de refutar, de rechazar y de hacer parte de un entorno en el que la tecnología (sin necesidad del conocimiento) está de su lado.
Claro ejemplo de ello fueron los atentados terroristas, especialmente en Londres. “Las víctimas de los atentados utilizan las cámaras y los teclados de los teléfonos móviles para nutrir un periodismo formado por ciudadanos que informa a todo el planeta”. (5)
Sin embargo, esta masiva participación, entendida desde la interactividad, hace que por otro lado se ratifique la importancia del papel del periodista y su compromiso con la veracidad, más aún porque identifica en cada una de las herramientas (como el audio y el video) los elementos que le permiten “sacar” hasta la última gota a la información y exponer a los usuarios el contexto de los hechos. Por esta razón se podría afirmar que lo hace partícipe de una lectura enriquecida y diferente.
“La información, debido a su explosión, su multiplicación, su sobreabundancia, se encuentra literalmente contaminada, envenenada por todo tipo de mentiras, por los rumores, las deformaciones, las distorsiones, las manipulaciones…” (6), por eso el periodista digital o ciberperiodista tiene un papel vital en la red que no lo puede alejar de sus compromisos éticos.
Las opciones habilitadas a través de un correo electrónico, los chats y los foros permiten un diálogo permanente con el otro, que si bien, muchas veces son usados de manera inadecuada, si han facilitado la expresión y se han integrado a la sociedad como una extensión de su estructura y de su actuar.
Protagonistas en línea
Lo mejor de todo, visto desde un aspecto positivo, es que hemos sido no sólo testigos sino protagonistas de una historia que evoluciona con la rapidez jamás calculada.
La experiencia nos ha enseñado que son los usuarios quienes tienen “el balón en su campo” porque son ellos mismos los que se han encargado de ir “halándonos” la cuerda y poniendo sus gustos, necesidades y exigencias en el camino.
Uno de los aprendizajes que nos ha enseñado la cercanía con los usuarios es que lo que no gusta, lo que no invita a hacer clic, no tiene vuelta a atrás y se hace necesario analizarlo para su rediseño o para suprimirlo.
Así mismo hace siete años, el chat y los foros comenzaban como una herramienta tímida que había que tener porque sino no se consideraba un “sitio moderno”, sin embargo, no había claridad sobre cuál era su utilidad. Verlos ahora, son elementos que aportan en el sentido de afianzar el espacio de opinión, de comunidad, de libertad de expresión. Claro, es necesario precisar que no todos los sitios requieren estas alternativas.
El medio nos muestra es que el usuario ya “no traga entero”. Está pendiente de la información, de los errores (hasta de digitación), critica lo que no comparte, se emociona con lo que toca “su corazón y su alma”, escribe para dar a conocer su opinión y se anima a producir y a dar a conocer sus contenidos.
De igual manera hemos aprendido que lo que hoy es boom no quiere asegurar éxito para el futuro, lo que es novedad puede no afianzar sus raíces en esta comunidad global y sin fronteras.
Ahora bien esto nos perfila lo venidero como un ambiente ciento por ciento participativo, en el que los usuarios no sienten temor para apropiarse y hacer suyas las herramientas.
El guardián de la información
El mayor reto está para ciberperiodista que tiene que trabajar en pos de una difusión de una información veraz, muy creativa, enriquecida con todos los recursos y marcando diferencia a través de su dominio (logrado con preparación) de la palabra.
“Las herramientas digitales propician una sustancial mejora de los contenidos periodísticos y de su presentación” (7) y es así que también creará pedagogía entre quienes sean sus usuarios, a tal punto de permitirles identificar cuándo un contenido es preparado por una persona idónea. No obstante, es importante aclarar que no por ello se debe desprestigiar la propuesta de otros, pero sí muchas veces se cae en portales y sitios montados sin escrúpulos y sin contemplar lo que a futuro su contenido puede generar.
Así mismo se hace urgente (en un futuro entendido como el presente) que se precise cuándo se incurrió en un error y se asuman sus consecuencias. No debería repetirse experiencias, por ejemplo, como la que ocurrió en pasados días con el periódico The Guardian y uno de su blog Comment is free en la que se adjudicó una autoría que no correspondía y desató en el país una polémica política. “Dar de baja” la información no es solución. Es imperante la regulación y respeto por el otro.
El futuro, creo, lo vivimos desde ahora y así lo hemos hecho prácticamente en la última década. Internet sedujo por su apertura a la participación. Lo que se ha logrado desde entonces es perfeccionar y facilitar las herramientas para que los usuarios puedan dar a conocer sus opiniones e ideas.
La tecnología le permite participar no sólo con palabras sino también con audio y con imagen. El sentirse partícipes de una “nación digital”, como la define Don Tapscott, hace que sus usuarios y sus protagonistas la hagan suya, la hagan crecer, cometer errores, pero también regularse y autocensurarse. A esto es lo apunta justamente su futuro.
Recursos bibliográficos
1. MARTÍN-BARBERO, Jesús. Culturas/Tecnicidades/Comunicación. En: Campus [en línea]. <http://www.campus-oei.org/cultura/barbero.htm>[consultado Oct, 21, 2007].
2. ARMAÑANZAS, Emy, DÍAZ Noci, Javier y MESO, koldo (1996). El periodismo electrónico. Información y servicios multimedia en la era del ciberespacio. Barcelona: Ariel Comunicación. Pág. 46.
3 – 5. Fogel, Jean-François y Patiño, Bruno (2007). La prensa sin Gutemberg: El periodismo en la era digital. >[consultado Oct, 21, 2007]. en http://www.puntodelectura.com/upload/primeraspaginas/978-84-663-1975-1.pdf?PHPSESSID=88de612ae4835ec3be689583854…
4. CERBINO, Mauro y RAMONET, Ignacio (). El quinto poder: Información, comunicación y globalización. En: Chasqui [en línea]. <http://chasqui.comunica.org/content/view/75/57/> [Consultado en Oct, 21,2007]
6. CERBINO, Mauro y RAMONET, Ignacio (). El quinto poder: Información, comunicación y globalización. En: Chasqui [en línea]. <http://chasqui.comunica.org/content/view/75/57/> [Consultado en Oct, 21,2007]
7. DÍAZ Noci, Javier y SALAVERRÍA, Ramón (2003). Manual de Redacción Ciberperiodística. Barcelona: Ariel. Pág. 233
8. TAPSCOTT, Don (1998). Creciendo en un entorno digital. La generación net. Bogotá: Mc Graw Hill.
¡Un artículo sumamente interesante sobre la situación actual y las perspectivas de nuestra profesión!
Coincido contigo en eso de que el boom participativo en Internet, ratifica la importancia del papel del periodista y su compromiso con la verdad, porque siempre los perceptores requerirán contenidos serenos, críticos, reflexivos y lo más objetivos posible.
Lo que me preocupa es eso de que “hemos aprendido de la cercanía con los usuarios, que lo que no gusta, debe ser rediseñado o suprimido”. Estoy de acuerdo, pero no deja de cuestionarme, porque creo que el suprimir ciertos contenidos muchas veces, es más una medida a la ligera, tomada por presiones del mercado o de ciertos “administradores”, y no por un proceso crítico y reflexivo. Y es que a veces lo reflexivo, lo que es fruto de investigaciones profundas, no es lo más “consumido”, pero no por ello debería eliminarse… siempre habrá perceptores que requieran ese tipo de contenidos… en fin, son apenas reflexiones.
Muchas gracias por este aporte a quienes nos preocupa el periodismo en el contexto multimedial e interactivo.
Un abrazo, Gloria